A los ajetreos que la Plaza del Pilar de Zaragoza vive todos los días, la última semana del año vino a sumársele un nuevo. Nuevísimo. Inédito. Respondía a una iniciativa que se ponía en marcha por primera vez. Miles de zaragozanos pusieron rumbo a la plaza para regalar  libros a amigos invisibles. Uno dejaba su libro, bien envuelto en papel de regalo, y cogía otro y se llevaba a casa un tesoro. Porque la propuesta no era regalar un libro cualquiera, sino aquel que, por un motivo u otro, hubiera sido valioso en la vida de cada participante. Y se pedía incluir una nota donde esto se explicara.  Libros que importan, el nombre de esta propuesta, ha tenido un éxito tan grande que ya hay muchas otras ciudades interesadas en «exportarla» a sus calles.

Hablamos con Jorge Gonzalvo, uno de sus promotores.

-¿Cómo surge Libros que importan?

Libros que importan es un proyecto que tiene unos cuantos años de recorrido y que andaba en un cajón de ideas junto con muchas otras de Atrapavientos (www.atrapavientos.org). La idea original es una campaña de animación a la lectura nacional, y en eso estamos ahora, que se mezcló con una pequeña actividad que hacemos en algunas cenas literarias que era llevar un libro “de postre” de modo que ese libro se intercambiara también a modo de amigo invisible al final de la noche. Se nos ocurrió plantearle la idea al ayuntamiento de Zaragoza: ¿qué pasaría si hiciésemos un gran intercambio de libros en la Plaza del Pilar? y les encantó. Gracias al apoyo del Ayuntamiento y a la respuesta de los medios de comunicación y del público, la iniciativa ha sido un éxito este primer año.

– ¿Cuál ha sido el balance?

El balance no ha podido ser más positivo: más de 6.000 personas se acercaron a la Plaza del Pilar la última semana del año y la caseta de Libros que Importan fue la más visitada de todo el mercadillo navideño instalado en el corazón de la ciudad. Lo dicho, más de 6.000 personas, 1.800 libros intercambiados y, sobre todo, me quedo con la ilusión y el entusiasmo de la gente que venía a regalar un libro a un “amigo invisible desconocido” y a llevarse otro. Durante esos días han venido familias enteras, padres e hijos, cada uno de ellos con un libro, y con muchas ganas de participar. Me quedo, también, con que todo el mundo nos felicitaba y nos daba las gracias por la iniciativa. Eso ha sido lo más bonito. También es cierto que Libros que Importan nos ha permitido tomarle el pulso a los gustos literarios de los zaragozanos, y hemos sabido, por ejemplo, que El principito o Cien años de soledad, son los libros más regalados, y que García Márquez y Eduardo Mendoza, los autores que han estado más presentes entre esos 1.767 libros.

-¿Participaste? ¿Qué libro regalaste  a tu amigo invisible? 

Yo soy un enamorado de Cortázar, pensé también en participar con algún libro para los más pequeños, pero participé con Historias de cronopios y famas. Uno de mis libros más importantes porque me llevó a descubrir a Cortázar y su maravillosa forma de mirar el mundo y de escribir relatos cortos.

-Pero este proyecto no se queda solo ahí, tiene futuro. ¿Qué nuevas acciones pensáis desarrollar? 

Como te decía al principio, Libros que Importan es una iniciativa que está escrita, incluso registrada, desde hace varios años. Lo que viene ahora es trabajar en la campaña nacional, aunque más bien te diría que las expectativas son poderosas y creemos que dicha campaña se puede dirigir a todos los lectores de habla hispana. Esperamos poder contar mucho más en poco tiempo. Por otra parte, la iniciativa de Zaragoza ha generado algo que no esperábamos, y es que otras ciudades quieren replicar la iniciativa y eso nos parece estupendo. Nos gusta que nos escriban y nos pregunten, o nos “pidan permiso” para llevarla a cabo en diferentes espacios. Eso quiere decir que Libros que Importan ha gustado y ha generado muchas simpatías. Le vamos a dar una vuelta a esas posibles colaboraciones con otras ciudades e instituciones; pero desde luego la idea pasa por repetir en Zaragoza las próximas Navidades y que Libros que Importan crezca como un proyecto integral de fomento a la lectura que se integre en diferentes acciones bajo un mismo paraguas.

-Detrás de Libros que importan está Atrapavientos. ¿Quiénes sois y por qué hacéis esto? 

Atrapavientos somos un pequeño equipo, pero muy entusiasta, de locos por la literatura y la creatividad. Hemos nacido en Zaragoza pero siempre pensamos en proyectos globales que se puedan trasladar a cualquier punto del territorio nacional. Nuestras principales actividades tienen que ver con la organización de eventos literarios, organización de talleres y cursos relacionados con la literatura infantil y juvenil y, por supuesto, con campañas de animación a la lectura de medio y largo recorrido. Pensamos que el fomento a la lectura es necesario, pero creemos firmemente que el fomento tiene que ser también a la escritura, de modo que todas nuestras iniciativas pueden considerarse de animación a la lectoescritura.

-Esta iniciativa se inscribe dentro de vuestras acciones de Promoción de la lectura, ¿qué otros proyectos lleváis a cabo?

Cada año intentamos lanzar alguna iniciativa novedosa e interesante. Uno de nuestros primeros proyectos al que le tenemos mucho cariño es Magia en los libros, una actividad que hemos llevado por toda España en la que demostramos de la mano de uno de los mejores ilusionistas del país (Pedro Tercero) que los libros tienen verdadera magia en su interior. Hace un par de años creamos en Zaragoza el Laboratorio de Jóvenes Novelistas (www.tuhistoriaimporta.org) donde jóvenes adolescentes aprenden a escribir novela con un método pedagógico pensando específicamente para ellos; y cómo no, Cuentos al Viento (www.cuentosalviento.org) y Libros que Importan (www.librosqueimportan.org); las dos últimas apuestas de Atrapavientos y que nos están dando muchas alegrías. Y, cómo no, todos nuestros talleres online y presenciales: talleres en colaboración con Caixaforum en Zaragoza, otras asociaciones como Believe in Art en el hospital infantil de la ciudad, o talleres de escritura creativa para chavales con discapacidad (colaboración con Atades) o con otros grupos con riesgo de exclusión.

Jorge Gonzalvo con un grupo de niños participantes en uno de los talleres de Atrapavientos.