Esther Rodrigo participando en una feria.

¿Quién que ama los libros no ha fantaseado alguna vez con tener su propia librería? Y eso a pesar de que, según dejó dicho el escritor Baptiste-Marrey  en Éloge de la libraire, «un librero es alguien que trabaja 12 horas al día, lee por la noche y nunca se enriquece». Para fortuna de lectores y editoriales independientes, sigue habiendo gente que da el paso de la fantasía a la realidad y se embarca  en un negocio tan hermoso como incierto. Esther Rodrigo, a la que te presentamos, es una de ellas.

– Esther, nos gustaría, en primer lugar, que nos hables del camino que te ha llevado desde la biología, la carrera que estudiaste, hasta la librería slow online de literatura infantil y juvenil Pajaros en la Cabeza.net.

Pues es un camino dictado más por el corazón que por la razón; primero cursé una carrera con pocas salidas laborales pero que me reportó grandes aprendizajes y una forma de entender el mundo algo menos antropocéntrica; y después, tras diversos trabajos y unos años de maternidad exclusiva, me di cuenta que me apasionaban los libros infantiles y juveniles, algo que empecé a compartir con otra mamá, y que acabó materializándose en un proyecto de literatura infantil y juvenil que me dio la oportunidad de conocer qué era exactamente lo que yo podía aportar y la forma en la que quería hacerlo.

Respuesta en versión expres: lo que me ha traído hasta aquí es que «me lo paso pipa» con los libros infantiles y juveniles.

 

– ¿Desde cuándo existe Pájaros en la Cabeza?

Pájaros en la Cabeza surgió hace dos años, tras dejar el anterior proyecto, y salió a la luz en septiembre de 2018.

 

– ¿Qué es una librería slow?

«Slow”, para [email protected], significa “tomarse tiempo” para escuchar las necesidades de nuestros clientes y así poder aconsejarles; porque detrás de este proyecto hay personas, amantes de los libros, deseosas de compartir su pasión.

«Slow» es cuidar el detalle, asegurarnos de que los pedidos lleguen en las mejores condiciones y con un empaquetado sencillo pero que demuestre lo mucho que apreciamos los libros.

“Slow” es dedicar el tiempo necesario para leer todos los libros que recomendamos en el Blog -aunque sea una novela-, para hacer fotos de calidad que permitan ver bien las páginas interiores, para seleccionar cuidadosamente los títulos que ofrecemos.

 

– ¿Qué cualidades te parecen las más importantes en una librera?

Pues pienso que son tres las fundamentales: la escucha, el no-juicio y leer mucho, mucho, mucho… y de todos los géneros.

El logo de la librería.

– Eres muy activa en las redes sociales, ¿qué ventajas y desventajas le ves a la comunicación online?

Ventajas muchas: la inmediatez, la facilidad para compartir materiales (fotografías, vídeos), el hecho de no tener fronteras y poder hablar con personas de cualquier rincón de España y también de otros países…

Desventajas, pues también las hay, principalmente que la comunicación, en ocasiones, no es fluida, y se dan malentendidos.

 

– Pusiste en marcha un grupo en Facebook de libros informativos, ¿por qué te gusta tanto este género de libros?

Lo que me fascina de los libros informativos actuales es su capacidad para conectar saberes. Incluso los escritos en torno a un tema específico suelen exploran las relaciones con otras ciencias, o con aspectos más sociales.

Este hecho junto la diversidad gráfica que presentan (los libros informativos admiten ilustración, fotografía, infografía) hacen que muchos de ellos sean auténticas obras de arte.

Gracias a los libros informativos, un niño puede adquirir un conocimiento amplio, y sobre todo útil, sobre muchísimas cosas.

Pero, sobre todo, porque soy una persona muy curiosa que le encanta saber sobre cualquier cosa.

 

– Vivimos un verdadero boom de álbumes ilustrados; ¿qué cualidades debe tener un buen álbum?

Para mí, lo más importante es el equilibrio entre la ilustración y el texto; ambos deben de aportar matices para que el álbum tenga sentido completo.

Pero no hay que olvidar que un álbum debe provocar algo en el niño, no tiene por qué ser algo profundo, puede ser sencillamente una risa, pero tiene que producir alguna emoción.

«Para hacer nuestra selección, pedimos muchos libros, los leemos prácticamente todos y nos quedamos con los que, desde nuestro punto de vista, son los mejores».

 

– El mercado editorial de literatura infantil y juvenil es muy activo. Además de las editoriales especializadas, muchísimas de las editoriales medianas y grandes han creado su sello de infantil. ¿Cómo haces para estar al tanto de todas las novedades y hacer tu selección?

Por un lado, las redes sociales de las editoriales nos facilitan muchísimo el trabajo; también sus mailings y el trabajo de difusión que realizan algunas distribuidoras.

Por otro, y no menos importante, está la red de fans absolutos de la literatura infantil y juvenil, que comparten en sus perfiles y en los grupos de facebook los lanzamientos que más les llaman la atención.

Después, para hacer nuestra selección, pedimos muchos libros, los leemos prácticamente todos y nos quedamos con los que, desde nuestro punto de vista, son los mejores. Con el tiempo, sabes que ciertas editoriales son sinónimo de calidad y confías más en sus publicaciones, aunque nunca descartamos a ninguna.

 

– ¿Qué tipo de público compra en Pájaros en la cabeza?

Durante este año, hemos observado que muchas familias nos eligen porque pueden consultarnos sobre libros informativos o novelas, géneros estos bastante olvidados en los blogs y reseñas, donde lo que más abunda es el álbum ilustrado.

Pero, en términos generales, tenemos un público que lo que aprecia es que tengamos una selección diversa y bien escogida que les facilita mucho el trabajo de buscar libros de calidad sobre aquellos temas que les interesan.

 

– ¿Percibes preocupación entre los padres por que sus hijos e hijas lean y que lean buenos títulos?

Percibo mucho interés en que lean, la lectura es un valor en alza entre los padres y madres, aunque desgraciadamente también hay un fuerte interés en hacer de la lectura una herramienta más para el aprendizaje, debe «servir para algo». Desde mi punto de vista, la lectura debería ser, sobre todo, placentera, es algo que en Pájaros en la Cabeza reivindicamos.

La Cizaña, uno de los cómics preferidos de Esther.

 

-Dinos tres libros que te causaron especial impacto en tu infancia. ¿Se pueden encontrar en tu librería?; ¿también tienes un buen fondo de títulos clásicos?

De muy pequeña, Barba Azul, la versión de Perrault. Luego llegaron los cómics; recuerdo especialmente a Carpanta, y también Astérix y Obélix; «La cizaña» me divirtió durante años además de darme una perspectiva muy real del mundo adulto.

Luego llegó Momo, Mujercitas…

Y sí, los tengo en la librería, excepto los libros de Astérix, que los suelo pedir solo por encargo.

En cuanto a los libros clásicos estoy en ello, pero sin duda son una apuesta para este año de la librería. Queremos reivindicar los cuentos clásicos y tradicionales en la tienda.