Ahora que recién comienza el verano 2018, verano que los meteorólogos pronostican particularmente cálido y tormentoso, es un buen momento para acordarse de aquel 1816 en que el estío desapareció de Europa.
¿Qué quiere decir exactamente eso de “desapareció”?
Lo explica Aina S. Erice en Cuéntame, Sésamo.
“En 1813, un enorme volcán en Indonesia entró en erupción. Fue la explosión más grande (que conocemos) en los últimos 2000 años. Del cráter no solo salió una marea de lava que destruyó bosques y casas, sino también montones de cenizas que taparon el sol durante un día entero cerca del lugar. Murieron miles y miles de personas por culpa de aquella erupción.
Y tú me dirás, “Es una pena, pero… ¿qué tiene que ver esto con Hansel y Gretel?

Recordarás que el motivo por el que sus padres los abandonaron fue el hambre; y es que las hambrunas eran, por desgracia, bastante frecuentes hace unos siglos. Cuando hacia mal tiempo y las cosechas fallaban, miles de personas podían morir de hambre… y en el periodo de 1816-1817, en Europa hubo carestías tremendísimas. Por un lado, una gran guerra había terminado (y ya sabes que “cuando los elefantes se pelean, es la hierba quien sufre); y por otro lado, las cosechas fueron muy, muy, muy mal Ya llevaban tiempo un poco pachuchas, pero 1816 fue terrible: cuentan que fue el año sin verano. Nieve en junio, inundaciones, frío… La gente terminó comiendo ratas, cereales podridos, paja, incluso tierra.
Pero, por qué desapareció el verano? Ah, pues… se crea que esa erupción volcánica en 1815 al otro lado del mundo tuvo mucho que ver. Lanzó tal cantidad de cenizas a la atmósfera, que hicieron una especie de efecto paraguas dejando entrar menos sol, y todo ello cambió el clima y enfrió el planeta entero durante unos años”.